DUALIDAD

¿De qué sirve pensar en los demás?

¿De qué sirve dar todo y no recibir nada a cambio?

¿De qué sirve ponerse en el lugar del otro, cuando en el tuyo propio a veces no hay ni sombra?

¿De qué sirve remover Roma con Santiago, si nadie da un paso por ti?

¿De qué sirve estar cuando los demás están hundidos, si para salir del pozo te tienes que valer por ti mismo?

¿De qué sirve escuchar palabras ajenas, cuando a ti no te dejan ni abrir la boca?

 

En algún momento todos nos hemos hecho estas preguntas, o similares… Y, por muy triste que sea, la respuesta, la mayoría de las veces, es: “De nada”.

 

Lo peor de todo es cuando no aprendes, sigues cometiendo los mismos errores, y tropiezas con la misma piedra…

Incluso te llegan a tus oídos palabras como: “inocente”, “ingenuo”, “confiado”, etc.

Lo que los demás no saben es que todo eso te hace más fuerte. A golpes, hostias, y decepciones, se aprende. No, no es la mejor manera, pero sí la más eficiente y eficaz.

 

No, no tienes por qué actuar como los demás. No tienes que hacer lo que los demás te hacen a ti. O más bien, lo que no te hacen (o mejor dicho, lo que no te demuestran).

 

Al final, independientemente de lo que los demás opinen sobre tus acciones, o lo que sus acciones te repercutan, debes seguir el camino que quieras, porque todo es aprendizaje, y fortalecimiento. Es decir: debes ser fiel a ti mismo.

Aunque a veces eso te juegue malas pasadas…

 

Juan ContributorSubscriber
El autor no ha introducido contenido.
¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 5 Promedio: 4.4)

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

NEWSLETTER

    Suscríbete a nuestro Newsletter y recibe un mini relato mensual.

    ¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad.