LA LLAVE

Siempre estaba colgada a un lado de las demás llaves, y nadie se atrevía a tomarla sin que papá lo autorizara. Solo una vez tuvo que gritarlo para que todos entendiéramos:
—¡Ésta llave no se toca!
Nadie la tocaba. Ni preguntaba el porqué de tal cosa. Yo si. Y vaya de coscorrones que me dieron. Mi viejo murió. Mi madre envejeció. Yo me fui y al cabo de varios años volví. La casa continuaba igual, con menos pintura en sus paredes, pero erguida y orgullosa, como la recordaba. Durante esos años de ausencia no pensé en la llave. Pero, al pisar el primer escalón de la entrada, mi memoria rescató su recuerdo de inmediato. Y desde ese momento se convirtió en obsesión.
Deseaba tomarla, bajar al sótano, y saber que secretos guardaba, que tan terribles serian como para que mi padre, como guardián de un tesoro, lo resguardara tan celosamente.
Mi madrecita partió a reunirse con papá. Los extrañaba muchísimo. La casa quedó vacía, triste sin la presencia de mis viejos. Trabajaba desde mi computadora, y podía hacerlo tranquilamente desde casa. Y así, sin saberlo, tal vez sin desearlo, me erigí como el guardián de dicha llave.
Una lluviosa mañana de sábado, luego de prepararme un café, vi la llave. Tintineaba, como llamando mi atención. Sin prisas, terminé el café, lavé la taza, me asomé a la ventana, y decidiendo no retrasar más lo inevitable, la tomé. Me sorprendió el ver mi nombre grabado en ella.
Los primeros escalones me resultaron muy pesados. Un leve cosquilleo me sacudía el estómago, y una capa de sudor cubría mis manos, sobre todo la que sostenía la llave. Llegué abajo, y sin tener conciencia de lo que hacia, me dirigí directamente a la única puerta que estaba al fondo, en penumbras. Introduje la llave, y al girar, nervioso por lo que hallaría al otro lado, empujé.
Una intensa pero suave luz blanca irradiaba. Oía voces, pero no distinguí a nadie, pero una, familiar me habló al oído:
—Bienvenido, hijo, al fin estamos nuevamente juntos.
Y los brazos de papá, cálidos, me rodearon.

la llave

Alfredo Romero ContributorSubscriber
El autor no ha introducido contenido.
¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 6 Promedio: 4.5)

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

NEWSLETTER

    Suscríbete a nuestro Newsletter y recibe un mini relato mensual.

    ¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad.