Oh mère, Je regrette!!

por | Dic 27, 2020 | Público, Reseñas Literarias, Romántico | 0 Comentarios

OH MÈRE, JE REGRETTE!

Si bien es cierto que nunca fui una persona especialmente sociable, hoy, ya en mi vejez, lo soy menos que nunca.

Recuerdo que mis padres solían decirme que había que tener amigos hasta en el infierno, y yo jamás podría decir que tuve uno solo verdadero. Construí el mundo que se esperaba de mí. Sin embargo, nunca me sentí tan profundamente solo como estando acompañado.

Creí encontrar a alguien afín, una persona reflexiva, madura e independiente. Pero para no mentir, diré que lo que hice fue por falta de hombría, de valor, de amor propio… Fue también, por puro terror.

Hoy, mientras me meso las barbas, sigo pensando en mi sonrisa reflejada en las córneas de sus ojos verdes -a veces me pregunto dónde quedó aquella sonrisa… – rememorando como si fuese la última vez su aliento en mi piel. El áspero tacto de sus manos acariciando mi espalda tras hacer el amor… Su mirada pidiendo perdón.

Recuerdo el brillo de su rostro y el sabor de su risa. Cada una de sus palabras, faltas de miedo, llenas de valor, las recuerdo y se me hiela este viejo corazón.

Eras pura felicidad, la emanabas por cada poro de tu piel. Y yo, la esnifaba hasta colocarme de amor. Y allí, justo en ese momento, decidí elegir a alguien más.

Poco tiempo pasó antes de darme cuenta de mi desmesurado error. El arrepentimiento era el desayuno de cada mañana y la cena de todos los días.

OH MÈRE, JE REGRETTE!!

Intenté encontrarte, pero solo hallé gritos de silencio a mis grandes alaridos preguntando por ti. 

Tú decidiste marcharte para siempre sin tan siquiera despedirte, fue tan grande el daño que yo te hice…

Acompañado, de hijos y familia, la angustia lleva años carcomiéndome por dentro, amargando mi espíritu, enranciando mi alma, involucionando mis sentimientos, hacia cualquier ser viviente. Te extraño tanto…

Y mientras me meso las barbas, y el agua se asoma a mis ya pequeños y protruyentes párpados, te dedico mis pensamientos porque palabras en alto, habrían de ir al cielo.  Te quitaste la vida, y este ha sido mi infierno. 

Eras el hombre de mi vida, y te traicionó mi miedo, eras el hombre de mi vida, y te cambié por el sexo opuesto… 

Eras el hombre de mi vida y la sociedad… Nos destruyó.

Mirando hacia el cielo, te intento encontrar, bien en un rayo de luz entre la hipodensidad de las grises nubes o quizá en un par de estrellas que esa noche brillen más…

Mar Navarro ContributorSubscriber
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